Una de las ventajas que tiene el tren es el disfrutar del
paisaje que de otra manera sería imposible de ver o muy lenta al tener que
hacerlo andando. Otra opción sería el alquiler de coche pero el ir dos y la
complejidad de movernos en tierra desconocido lo desaconsejan en un primer
viaje al país.
Nuestra opción ha sido el tren, por su densidad de rutas y
horarios, llegan al centro de la ciudad, económicamente el más soportable,
cómodo, seguro, ecológico………..
Hay teclas con dibujos de personas, niños, teclas que vas apretando y el saldo a pagar se va acumulando.
El problema lo tuvimos para pasar el torno,. Teníamos dos billetes, el de ida y vuelta.
En Japón los billetes solo están escrito en grafía local por lo que al pasar por el torno nos pitó como si fuéramos unos farsantes.
Se nos acercó un segurata y nos pidió todos los billetes. Habíamos pasado por el torno los billetes de vuelta.
En una hora corta y pagando 12 € i/v nos fuimos de excursión
por nuestra cuenta, en las agencias nos la vendían con comida por 60€. Paseando
en tren pronto divisamos la costa y por un rompeolas llegamos a Otaru.
Para evitar la pereza nada mejor que estar en lo alto del pueblo y por una gran avenida llegaremos a los canales.


Para evitar la pereza nada mejor que estar en lo alto del pueblo y por una gran avenida llegaremos a los canales.
Fue muy importante por el tráfico naval.
Era el puerto más importante con Rusia en la época Mejii (revolución industrial del Japón) a mediados del siglo XIX.
Allí se firmó la paz entre Rusia y Japón, en 19005, causa que motivo los inicios de la Revolución Rusa (moderada), todo sigue igual y es un día de paseo muy agradable.
Bajando por la avenida vemos los nuevos edificios, hoteles, pachinkos (casa de juegos). Ciudad turística llena de souviniers (tipo almacén chino) y con un gusto muy oriental.
Al llegar a los antiguos almacenes, lonjas y canales ya
vemos el Dysney-port, . jóvenes
rickshowman´s prestos para llevar a los turistas por los edificios corriendo
como en la antigüedad. Deben trabajar mucho por lo “cachas” que están.
Nosotros en el coche “sanfernando” nos damos un paseo por
todo el área que nos llevará toda la mañana. Visitamos además las antiguas
oficinas, mesa de juntas donde se firmó la paz…………
Visitamos el mercado de pescado, no tuvimos hambre para
comer, pero sí que vimos todo tipo de peces, reconocimos el chipi y el atún.
Variedad de marisco y sus diferentes presentaciones.
Degustamos el pescado seco y nos compramos una bolsa para prevenir la flaquilla.
Degustamos el pescado seco y nos compramos una bolsa para prevenir la flaquilla.
Volvemos en tren, ningún problema, ya tenemos el primer
grado de ferroviarios nipones.
El ir de listos nos perdemos en Sapporo. La estación intermodal es el centro de la ciudad, la divide en norte y sur.

La city se desarrolla al sur, la zona golfa también y la norte es más suburbial. Nos confundimos durante 20´yendo al norte.
Vuelta al sur, pasada la estación llegamos a la Cloktower, uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
El ir de listos nos perdemos en Sapporo. La estación intermodal es el centro de la ciudad, la divide en norte y sur.
La city se desarrolla al sur, la zona golfa también y la norte es más suburbial. Nos confundimos durante 20´yendo al norte.
Vuelta al sur, pasada la estación llegamos a la Cloktower, uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
Paseando a nuestro albergue, nos encontramos unas galerías
en las cuales el día anterior vimos un poco de fútbol europeo y nos enrollamos
con el nipón más pelma del Japón conocido no paraba de hablarnos en “su inglés”
peor que el nuestro y con una castaña ascendente.
Los bares se abren a las mañanas, luego cierran y se vuelven
abrir a partir de las 5 pm hasta la madrugada. La “marca Spain” ha llegado a
Sapporo. Un Bar llamado “Espaaaaaña” con paella y jamón y otro “gallego”.
Paseando y con sed después de la degustación de pez seco, tomamos las birras más caras que vamos a tomar en Japón. 24€, con un champiñón troceado para cada con sabor a jengibre. Se nos pone cara de “pacomartínez”, pero ya ni cabrearnos ni discutir.
No hablan inglés, si lo entienden, ponen cara de banqueros y lo mejor estamos aprendiendo a gestionar nuestras sensaciones y poner cara de felices acordándonos de todas formas de estrangulamiento y nuestro insulto universal “ZORRIPUTIPUERC@S”
Paseando y con sed después de la degustación de pez seco, tomamos las birras más caras que vamos a tomar en Japón. 24€, con un champiñón troceado para cada con sabor a jengibre. Se nos pone cara de “pacomartínez”, pero ya ni cabrearnos ni discutir.
No hablan inglés, si lo entienden, ponen cara de banqueros y lo mejor estamos aprendiendo a gestionar nuestras sensaciones y poner cara de felices acordándonos de todas formas de estrangulamiento y nuestro insulto universal “ZORRIPUTIPUERC@S”
Nos vamos al “super” y arreglado, compramos para el desayuno y merendamos en la cocina del albergue.
Salida nocturna a cenar a un supuesto vegetariano, cena
sencilla que por 15€ o 3,.000Y tomamos chicken con vegetales.
Volvemos a la habitación con la esperanza que los
sanfermineros nipones se hayan ido. Sí, han desaparecido, la room ventilada nos
anima a dormir y empezar el “tour ferroviario por la isla de Hakkaido.
Desde el tren camino a Hakodate………..
Agur.
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